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Al clausurar el Año Paulino y conmemorar los 40 años de la encíclica Populorum progressio (el progreso de los pueblos) el papa Benedicto XVI da a conocer su nueva encíclica social CARITAS IN VERITATE (la caridad en la verdad) para recordar el compromiso del cristiano en la construcción de una mejor sociedad dando testimonio de su fe viviendo la caridad y sustentada ésta en la verdad. Revista: Identidad, el otro rostro de la comunidad. No. 20
En la introducción nos dice que la caridad, el amor, es el don más grande que Dios ha dado a los hombres; es la principal fuerza impulsora del desarrollo tanto de las personas como de las comunidades y quien la vive lo compromete a trabajar con generosidad y valentía por la justicia y la paz. La caridad no debe quedar solo entre las personas sino que debe vivirse también en las relaciones sociales, políticas y económicas a la luz de la verdad; siendo hoy más urgente ante el relativismo que predomina. “La verdad es luz que da sentido y valor a la caridad” pues, nos dice, caridad sin verdad es sentimentalismo y un envoltorio vacio; “éste es el riesgo fatal del amor en una cultura sin verdad”. Por tal razón es fundamental vivir la caridad “para construir una buena sociedad y un verdadero desarrollo humano integral” tejiendo redes de caridad. Ante la situación política, económica, social y de inseguridad que vive México y sus localidades, hay un párrafo que nos invita a la reflexión sobre nuestra realidad: “El desarrollo, el bienestar social, una solución adecuada de los graves problemas socioeconómicos que afligen a la humanidad, necesitan esta verdad. Y necesitan aún más que se estime y dé testimonio de esta verdad. Sin verdad, sin confianza y amor por lo verdadero, no hay conciencia y responsabilidad social, y la actuación social se deja a merced de intereses privados y de lógicas de poder, con efectos disgregadores sobre la sociedad, tanto más… en momentos difíciles como los actuales”. La caridad en la verdad es el principio rector de la doctrina social de la Iglesia y nos lleva al compromiso para el desarrollo de la sociedad mediante el trabajo por la justicia y el bien común. Afirma, “ante todo, la justicia” ya que la caridad va más allá de la justicia y la caridad da un valor teologal al compromiso por la justicia en el mundo. La encíclica invita a trabajar por el bien común ya que “Amar a alguien es querer su bien y trabajar eficazmente por él” tanto de las personas como de las comunidades. Pues desear el bien común y esforzarse por él es exigencia de justicia y caridad. A través de sus instituciones sociales, jurídicas y políticas. Retomando la enseñanza de la Populorum progressio concluye: promover el desarrollo integral transitando de condiciones menos humanas a condiciones más humanas pues “todo cristiano está llamado a esta caridad, según su vocación y sus posibilidades” de incidir en la vida de la sociedad. |