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Queridas familias de la Diócesis de Nezahualcóyotl. Les saludo con mucha alegría, a cada una de las familias de nuestra amada diócesis, deseando que en sus hogares reine la paz y el amor de Dios. Carta a las Familias. Diciembre 2009.
El domingo pasado hemos iniciado un nuevo año litúrgico con el tiempo del Adviento. La palabra Adviento proviene del latín y significa venida, llegada. Durante el tiempo litúrgico del Adviento, la Iglesia nos invita a prepararnos para celebrar la gran solemnidad de la Navidad, el nacimiento del Niñito Jesús, en medio de nosotros. Esta época es de mucha actividad, sobre todo en los comercios “Ya están en navidad” todo es “fiesta y alegría”, pero todo es superficial porque va enfocado a lo material, al consumismo y no a lo espiritual como es el verdadero sentido de este hermoso tiempo litúrgico. Hace más de dos mil años el Hijo de Dios se encarno en el seno virginal de María y nació en Belén, en un humilde pesebre, para nuestra Salvación – Liberación. En la navidad es lo que celebramos, este gran y misterioso acontecimiento de amor. El adviento es el tiempo propicio para preparar el pesebre de nuestro corazón y para que pueda nacer en cada uno de nosotros. Queridos hijos, los invito a preguntarse y a reflexionar ¿Cómo preparo mi corazón para el nacimiento del niño Jesús? ¿Estoy dispuesto a abrirle el corazón de mi vida para que lo transforme en un corazón con sentimientos de amor y de perdón, de justicia y de y paz? Alejemos de nuestras vidas todo aquello es obstáculo para acercarnos a Jesús, con un corazón limpio y una conciencia tranquila, a ejemplo de María. Y a ejemplo de José y María, como peregrinos en este mundo, preparémonos para el encuentro gozoso y esperanzador con Jesús en este tiempo de Adviento y Navidad. Que durante el tiempo de adviento nos preparemos lo mejor posible con la reconciliación fraterna, la oración humilde y la confianza de nuestra vida, puesta absolutamente en las manos providentes de Dios que viene y se manifiesta en la ternura del Niñito Jesús. Que esta Navidad sea para ti especial. Que la luz del Niñito Dios se encienda nuevamente en todo tu corazón. Que la paz del Señor este en tu mente. Que su bendición se haga presente en tu vida. Que la ternura del Niñito Jesús ilumine tu mirada y te conceda la paz. Que tu corazón sea una morada digna de amor, a aquel que es el Verbo…, la Vida…, la Luz. Con mi Bendición y mis mejores deseos de paz, salud, amor, unidad y bienestar en esta Navidad y próximo año 2010. En Cristo, Nuestra Paz. Mons. Carlos Garfias Merlos Obispo de Nezahualcóyotl Cd. Nezahualcóyotl, Edo. Méx., a 1º. de diciembre de 2009. |